viernes, 4 de enero de 2013

REPUBLICANOS ESPAÑOLES EN LOS CAMPOS DE EXTERMINIO NAZIS 1- EL CONVOY DE LOS 927



El triángulo azul, símbolo de los republicanos españoles en Mauthausen. 



Pour Selma, la paisible, avec beaucoup de tendresse
Cet article peut être dur à lire pour toi. Partant de nombreux points de France, les convois de déportation ont été un élément significatif dans le dispositif exterminationniste nazi. Cette honte, indélébilement attachée à l'Etat français de l'époque, reste occultée, non assumée et fait partie des ignominies que beaucoup de Français refusent de voir. Comme beaucoup d’Espagnols refusent de reconnaître les crimes franquistes. 
Je suis sûr que ton amour a la verité empêche que tu sois identifiée avec eux.

A muchos les chocará, cuanto menos, el título de esta entrada. Otros no querrán darle crédito. Cuando oímos hablar de campos de exterminio nazis siempre pensamos en ellos como algo ajeno y lejano, que poca o ninguna relación guarda con nosotros.

Asociados al Holocausto judío, lo que poca gente sabe, porque así ha interesado que sea, es que miles de republicanos españoles perecieron asesinados en lascámaras de gas, en los experimentos médicos, los patíbulos colectivos, losametrallamientos en masa, los trabajos forzados llevados más allá de toda posibleresistencia o simple y sencillamente la privación de toda alimentación hasta producir la muerte por inanición.

La pregunta entonces es, ¿cuáles fueron los caminos que siguieron para acercarse a lo que para la mayoría de ellos sería su destino final?

Refugiados españoles tras las alambradas de un campo francés. Algunos aún levantan el puño. 



La respuesta es sencilla. Todos ellos formaban parte del medio millón de republicanos que cruzaron la frontera en los últimos meses de la Guerra Civil, tras la caída de Cataluña. Con la esperanza de dejar atrás la guerra y de huir de lavenganza del régimen criminal impuesto por Franco, su decepción fue mayúscula ante la mala acogida de los franceses.

La mayoría fueron confinados en condiciones lamentables en campos de refugiados del sur del país como los de Argèles-sur-Mer, Le Vernet d’Ariège, Barcarès, Septfonds… (1) con la esperanza por parte de las autoridades francesas de que quienes consideraban "rojos indeseables" volvieran a aquella España de la que habían huido.

La desesperación hizo que no pocos lo hicieran, aunque en nuestro país sólo podían esperar ser asesinados, encarcelados o condenados al ostracismo social y a la miseria porque se habían atrevido a defender los valores democráticos de la II República Española.

Españoles reclutados a la fuerza en una compañía de Trabajadores Extranjeros, realizan obras en la localidad alsaciana de Mulhouse. 



Sin embargo, con el comienzo de la II Guerra Mundial los españoles comienzan a ser útiles para las autoridades francesas para reforzar sus defensas fronterizas. Serán arengados por los franceses diciéndoles que defienden Francia de los mismos enemigos contra los que habían luchado durante la Guerra Civil. Muchos españoles se incorporan así a las Compañías Militarizadas de Trabajo con la misión de fortificar, en especial, la famosa Línea Maginot, la "defensa infranqueable" que en pocos días fue aplastada por la Wehrmacht.

Otros muchos se enrolan en la Legión Extranjera y en los Batallones de Marcha, auténticos escuadrones de choque donde son empleados como carne de cañón.Era ésto o la repatriación forzosa.

En mayo de 1940 se produce el hundimiento de Francia ante el ataque alemán. Unos 20.000 republicanos españoles son hechos prisioneros y abandonados a su suerte por el gobierno del Mariscal Pétain, pese a haberse batido bajo bandera francesa. Contra lo que dispone la Convención de Ginebra, los prisioneros de guerra españoles no son internados en campos de prisioneros, sino en campos de exterminio.

Trabajadores españoles confinados en la Argelia francesa concretamente en el campo de Hadjerat M'Guil. Allí realizaban las obras del ferrocarril Transhariano. 



Muchas son ya las investigaciones que demuestran que fueron víctimas de una triple pinza. Por un lado, el gobierno francés se deshacía de unos “indésirables” -término con el que figuran en los archivos, “indeseables”-; por otro, Alemania obtenía una preciada mano de obra y la España franquista extendía la represión de sus enemigos políticos más allá de sus fronteras.

Al ser preguntado por ellos en septiembre de 1940, el inefable ministro de Exteriores de FrancoRamón Serrano Súñer, respondió despectivo: “Mi gobierno no considera españoles a esos sujetos. Son mercenarios al servicio de los franceses. Hagan con ellos lo que consideren más conveniente”.

Los alemanes así lo hicieron, con su habitual efectividad. De tal manera que, en1945, sólo vivían una quinta parte. Los 16.000 restantes habían muerto asesinados.

Septiembre de 1940. Serrano Súñer viajó a Berlín para preparar el encuentro de Franco y Hitler en Hendaya. Allí, el ministro de Exteriores Von Ribbentrop le preguntó que debía hacerse con los republicanos españoles prisioneros. A lo que Serrano respondió que no eran españoles y no tenían patria. De esta forma, quedó sellada la suerte de miles de exiliados españoles que, siendo considerados enemigos del Estado alemán, fueron enviados a los campos de exterminio, donde llevarían el triángulo azul de apátridas.



En el departamento de La Charente, en el centro-oeste de Francia, había numerososespañoles refugiados en poblaciones como Ruelle-sur-TouvreCognac y otras. Muchos se encontraban en el campo de refugiados de Les Alliers, a las afueras deAngulema, la capital del departamento.

El régimen del campo no era propiamente de internamiento, aunque las personas que vivían en él estaban sometidas a un cierto grado de control por parte de laPrefectura. Se trataba en su mayoría de familias que habían conseguido reagruparse y que habían logrado una cierta integración en la sociedad local por encontrarse trabajando en el campo, empresas y casas particulares. Abundaban los muy jóvenes o los muy mayores. Había también muchos enfermos y mutilados de la guerra enEspaña.

En junio de 1940 el ejército alemán ocupó Angulema y en las semanas posteriores todo fueron rumores sobre lo que harían con los españoles del campo de Les Alliers. Al fin, les comunicaron que les iban a llevar a unos a la España franquista y a otros a la Francia libre, como se denominaba a la Francia de Vichy la cual tenía ungobierno afín al nazi encabezado por el héroe francés de la primera guerra mundial, el general Pétain.


Ilustración satírica británica en la que se ve al general Pétain en manos de los nazis. 



El 20 de agosto927 personas, hombres, mujeres y niños, son forzados a subir a untren de mercancías como si fuesen ganado. Todos tienen miedo. ¿Adónde les llevan?

Por las estrechas rendijas del tren donde han sido tirados como animales, casi sin agua ni comida, sin ninguna higiene, se dan cuenta por el paisaje que se dirigen hacia el norte. Algunos supervivientes recuerdan los nombres de las localidades de paso:Poitiers, Orleáns, Paris, Estrasburgo, Munich…

Tras cuatro penosos días de viaje, llegan a un encantador pueblecito medieval en Austria .A orillas del Danubio, su nombre, Mauthausen, no les dice nada. Pronto será recordado por toda la Humanidad.


Sobran los comentarios. La imagen lo dice todo. 



En la estación, tras varias horas de espera, se oye el ruido de los cerrojos y laspuertas de los vagones se van abriendo. Se escuchan los gritos de las SS y losladridos de los perros. Van vagón por vagón preguntando “Wie alt, wie alt!” lo cual significa qué edad tienen.

A los que pasan de los 10 años les gritan “Raus, raus!” y los sacan fuera del tren. No les dejan ni siquiera despedirse de sus familias.

Las escenas que se viven en la estación son terribles…Las mujeres se agarran desesperadamente a sus maridos, a sus hijos… siendo brutalmente separadas. Ninguna súplica es atendida. Algunas madres intentan que sus hijos no sean bajados del tren ocultando su edad. De nada les sirve.

Allí son seleccionados 470 integrantes del tren a partir de los 10 años de edad, todos ellos hombres, para quedar confinados en el campo de concentración de Mauthausen.

En pocas horas los desnudan, los duchan, les pelan la cabeza, les dan un traje de rayas, un número con un triángulo azul con una gran de “Spaniers” (con el triángulo azul se identificaba a los apátridas).


Españoles y otros presos de los nazis, son desnudados en el patio de Mauthausen y obligados a permanecer todo un día a la intemperie. En este lugar, donde eran desinfectados, también estaban las cocheras.



Su suerte está echada: la cantera de Mauthausen necesita esclavos para la construcción de ése y de otros muchos campos. Su trabajo, ahora que aún no hayjudíos en el campo, consiste en la construcción de su propia prisión.

Sus últimas ilusiones de libertad se desvanecen para siempre cuando el comandante del campo, Frank Ziereis, les hace saber que allí se entraba por la puerta y se salía por la chimenea del crematorio.

Las mujeres y los niños pequeños son devueltos a la España de Franco, el lugar del que habían huido al acabar la Guerra Civil. Tras 18 días de viaje en unas condiciones infames, llegan a la estación de Hendaya. Una vez de vuelta en su país, les espera prisión, persecución y la angustia de no poder saber de sus familiares dejados en Mauthausen. Un calvario de 40 años confinados en un país que no es más que una inmensa prisión dirigida por el estado.


Prisioneros de Mauthausen obligados a formar realizando el saludo nazi. 



La vida que espera a los españoles en el campo de concentración es el infierno en la tierra, puesto que se les ha aplicado el decreto Noche y Niebla"Nacht und Nebel", eufemismo inspirado en una ópera de Wagner para decir que nadie tenía que salir vivo ya que establece la eliminación física de los oponentes al régimen nazi.

Poco les importa saber que el convoy con el que han partido desde Angulema es el primer tren de deportados de toda Europa occidental. Los republicanos españoles, los primeros luchadores antifascistas que el mundo ha conocido, tienen el triste honor de haber sido los primeros viajeros de los trenes de la muerte con destino a los campos de exterminio nazis.

En el primer invierno, el de 1940 a 1941, mueren buena parte de los españoles que han viajado en el tren.

Al final, de los 470 que quedaron prisioneros en Mauthausen, sólo permanecieron con vida el 13%...
(Continuará...)

Fuente:Fusilados de Torrellas.

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